En los túneles bajo la Pirámide de la Serpiente Emplumada, algunos exploradores aseguran haber visto una criatura hecha de obsidiana que se desliza entre las sombras. Se dice que es la manifestación de Quetzalcóatl, que aparece para proteger el equilibrio entre el mundo de los vivos y el de los muertos. Nadie ha logrado capturarla, pero sus huellas —cortes perfectos en la piedra— han sido documentadas por arqueólogos.