Una llama azul flota sobre los campos cuando alguien está en peligro. Se dice que es el espíritu de un curandero que fue quemado injustamente por brujería. La llama guía a los perdidos, pero también puede desaparecer sin dejar rastro. Los niños son advertidos de no seguirla, aunque algunos aseguran que los ha salvado de caer en barrancos o ser mordidos por serpientes.