El Charro Negro

Aparece montado en un caballo negro, justo cuando el reloj de la iglesia marca la medianoche. Ofrece riquezas a cambio de promesas que nunca se entienden del todo. Quienes lo han seguido desaparecen por días, y al regresar, no recuerdan nada. Algunos creen que es un espíritu que castiga la avaricia, otros que es un enviado de los antiguos dioses para probar la voluntad humana. Su figura elegante contrasta con su mirada vacía.